Mi voz

 
Vagar en un vacío,
perder las montañas,
bailar con demonios,
sacrificar tormentas,
asesinar recuerdos,
pudrirme en la lluvia,
sobornar mi angustia,
perder cada noche,
dormir sin sueños,
soñar con mis restos,
despertar en ellos.

Buscar mi voz,
buscar mi voz;
sin gritos,
sin susurros,
sin lamentos;
en silencio,
oír mi voz.

Sólo escuchar.
escuchar,
escuchar,
escuchar.

Oigo mi voz
y desafío al viento.

			

Inmóvil

 
Entre restos torcidos de pecados,
en la esquina de un viejo cementerio,
un árbol regala su inerte sombra
a un poeta cansado.

Le quedan algunos segundos, pocos,
tras su larga jornada en la nostalgia;
fue un caminar en la nada, sin nada,
demasiados pasos en el desierto,
acaso demasiados.

En su rostro un gesto dice todo,
no le importó caminar en la estepa;
él mantiene su caduca sonrisa,
siempre fue suya, siempre.

Hoy el viento parece calcinarlo,
arroja llamas que rasgan su rostro
y un horizonte de larga tortura
le retira su sombra.

Hoy no le importa nada, ni la nada,
tampoco la eternidad del infierno,
sabe que lo acompañan sus recuerdos
y atorado en su estúpida sonrisa
queda inmóvil el tiempo.

			

Iguaçu

 
Agua que seduce al viento,
vuela entre árboles, rocas;
río que entrega su alma
en un gran vacío,
agua que abraza al cielo
sin saber que no existen caricias;
amor suicida que cae en riscos,
húmeda neblina, lágrimas
y ahí la piedra no canta
sólo observa en silencio
y el agua llora, se lamenta;
amor imposible, eterna caída
y un ave llega, vuela,
alas, dan consuelo;
agua que seduce al viento.

 

Foto por Liliane Mendoza Secco
Foto por Liliane Mendoza Secco

Ley de gravedad

Gota en la lluvia
cae en la tierra,
es la ley de gravedad
en su cruel actuar,
la memoria perdida,
en su inexorable descenso;
grava mi ánimo,
graba mi tarde,
callado la observo;
pasajera del viento
pierde su levedad
en el final del viaje,
Gota en la lluvia
cae en el olvido,
es la ley de gravedad 
su triste actuar.
 
Utagawa Hiroshige, "El puente en la lluvia".
Utagawa Hiroshige, “El puente en la lluvia”.

En tu día

A mi hija Liliane

La fría madrugada se iluminó,
no fue que amaneciera más temprano;
larga, triste, la noche terminó,
largo, bello, el sueño comenzó.
Diecinueve febreros han pasado,
diecinueve inviernos ya sin frío,
largos años de travesías sin hastío
que tu linda sonrisa ha recorrido.
Hermosa completaste nuestra vida,
inventaste palabras que faltaban,
rompiste por completo el vacío,
llenaste con tu luz el vacuo nido.  
Existimos, navegamos y anhelamos,
somos contigo, junto a ti, por ti,
diecinueve, el futuro marcado
que tendrás, sonriendo,
a nuestro lado. 
 
nanypoem